Errores Comunes al Emprender: 15 Fallas Estratégicas

Errores comunes al emprender un negocio: portada del artículo de emprendedor.money

Los errores comunes al emprender se repiten en la mayoría de los negocios que cierran tempranamente, y casi todos son evitables: confundir un sueño con una idea viable, mezclar finanzas personales con las del negocio, esperar éxito rápido o reaccionar con pánico al primer fracaso.

En esta guía analizo los 15 errores más frecuentes al iniciar un negocio, agrupados por momento del proyecto, con el criterio que he afinado en una década asesorando emprendedores.

Todo emprendedor tiene aprensiones sobre el comienzo que acabará teniendo su negocio. Nunca es fácil dirigir un negocio. Lo que lo hace aún más difícil para los emprendedores en fase inicial es la falta de experiencia en la gestión de un comercio, lo que puede generar mucha confusión, preguntas y dudas. Aparecen dudas sobre si se ha invertido lo suficiente, financieramente, en el proyecto, o si se ha elegido la forma correcta de lanzarlo: las aprensiones nunca terminan.

En el proceso, se cometen errores. La naturaleza y el alcance de los errores al emprender un negocio varían en función de la startup en la que participe el fundador, pero hay errores básicos que se repiten una y otra vez.

Los informes anuales del Global Entrepreneurship Monitor documentan año tras año cómo la mayoría de los cierres tempranos responden a causas evitables, no a fatalidades del mercado. Suelen ser los mismos independientemente de la naturaleza del negocio.

En mis años asesorando emprendedores, he visto los mismos 15 errores repetirse una y otra vez. Los he agrupado por momento del proyecto: errores en la concepción del negocio, errores en la planificación, errores en la ejecución diaria y errores de mentalidad. Antes de hablar de ejecución, los primeros errores ocurren cuando todavía estás en la cabeza, no en la tienda.

Mapa visual de los 15 errores comunes al emprender un negocio agrupados en 4 bloques
Los 15 errores ordenados por momento del proyecto: de la idea inicial a la ejecución diaria.

Errores en la Concepción del Negocio

Antes de hablar de planificación o ejecución, hay errores que ocurren cuando el negocio todavía es solo una idea en tu cabeza. Aquí es donde nacen los proyectos que cierran a los seis meses.

1. Confundir un Sueño con una Idea de Negocio Viable

Un negocio a menudo comienza con un sueño, pero para un inicio exitoso es necesario convertirlo en una idea de negocio. Para saber si tus planes tienen una oportunidad real, basta con responder a tres preguntas principales:

  • ¿Qué necesidad es capaz de cubrir el negocio que se está creando?
  • ¿De qué manera es posible monetizar esa necesidad?
  • ¿Existe la probabilidad de obtener ganancias después de cubrir los gastos?

En el proceso de lanzamiento y trabajo posterior surgen muchísimos matices diversos de los cuales depende el resultado. Pero si por ahora no te imaginas claramente a tu audiencia objetivo y no puedes evaluar el ingreso probable, vale la pena posponer el inicio hasta tener esos puntos claros.

Conozco un caso muy claro: una emprendedora que llevaba años con la idea de abrir una cafetería en el primer piso de su casa. Cuando se liberó el local, no lo pensó dos veces y se apresuró a convertir sus planes en realidad. El resultado: un interior hermoso, un menú bien pensado y… ausencia de visitantes.

El error clave fue la falta de comprensión de que en ese barrio residencial un establecimiento de tal formato simplemente no tendría demanda. Si la cafetería se hubiera abierto en otra ubicación —por ejemplo, en una calle peatonal en el centro de la ciudad—, probablemente habría sido exitosa. Al final, después de 7 meses, el establecimiento tuvo que cerrar.

Suena obvio. No lo es. El sueño y la idea de negocio se confunden con frecuencia, y el filtro de las tres preguntas es la primera barrera contra la decisión emocional.

2. No Estudiar a Tu Audiencia Objetivo

Sin duda, es mejor realizar aquella idea de negocio que te guste a ti mismo. Pero orientarse solo en los propios intereses y preferencias no vale la pena. Antes de lanzar, vale la pena responder estas preguntas:

  • ¿Qué necesidades tienen tus clientes potenciales?
  • ¿Qué nivel de ingresos tiene la audiencia?
  • ¿Qué suma están dispuestos a pagar los clientes potenciales por los productos o servicios?
  • ¿Con qué frecuencia surge la necesidad del producto o servicio?

La orientación principal no debe ser lo que tú puedes ofrecer a tus clientes, sino lo que ellos necesitan. He visto a más de un fundador talentoso hundirse aquí, enamorado de su producto y desconectado de su mercado.

3. Esperar un Éxito Rápido

Las historias inspiradoras en redes sociales pueden jugar una mala pasada. A muchos emprendedores principiantes les parece que desde los primeros pasos el negocio se desarrollará fácil y simplemente, y todos los problemas se resolverán de manera milagrosa. En realidad, el negocio propio es un trabajo que requiere esfuerzos diarios.

Desde el inicio debes estar listo para resolver simultáneamente una enorme cantidad de tareas, interactuar con clientes, personal, proveedores y estructuras gubernamentales, cumplir tus obligaciones y prever opciones alternativas. No siempre todo sale exactamente como se desearía, y este hecho hay que aceptarlo.

Errores en la Planificación

Tener clara la idea y el mercado no basta. Lo siguiente es traducir esa claridad en un plan que aguante el primer impacto con la realidad.

4. No Elaborar un Plan de Negocios

Los emprendedores principiantes a menudo ignoran la elaboración de un plan de negocios: parece, ¿para qué gastar tiempo en esto cuando ya todo está claro? En realidad, la elaboración de un plan de negocios ayuda a estructurar la información, trabajar todos los aspectos del futuro proyecto y analizar los riesgos. La mayoría de las veces un plan de negocios incluye las siguientes secciones:

  1. Descripción del proyecto
  2. Análisis del mercado
  3. Entorno externo y marketing
  4. Plan organizacional
  5. Plan financiero
  6. Evaluación de riesgos

Si escribes el plan de negocios para ti y no para obtener una subvención ni para un inversor, no es obligatorio formalizarlo según todos los estándares. Lo principal es reflejar de la manera más completa posible la información necesaria. El plan de negocios puede ser increíblemente útil tanto al inicio como después del lanzamiento.

5. Lanzar sin Plan de Respaldo (Plan B)

Hay emprendedores que han elaborado todo el proceso a las mil maravillas sobre el papel y tienen lo que llaman un plan infalible. Pero los errores ocurren; a veces son víctimas de las circunstancias, otras veces porque eran demasiado optimistas sobre sus expectativas.

Cuando la estrategia inicial no funciona, estar preparado para ejecutar un Plan B es crucial. La flexibilidad pesa mucho en el resultado de cualquier emprendedor.

Sorprendentemente, muchos emprendedores entran en su nuevo negocio sin molestarse en tener un plan de seguridad. Están demasiado centrados en el proyecto, y algunos —especialmente los que acaban de salir de la universidad con títulos de gestión de altos vuelos— tienen plena fe en que su empresa acabará triunfando porque creen haberlo aprendido todo sobre los negocios. Ahí es donde las cosas suelen ir mal y es cuando los planes de respaldo ayudan a mantener la empresa a flote.

He aquí un ejemplo: ¿qué pasaría si tu departamento de marketing no consigue vender el producto que has fabricado? ¿Cierras tus operaciones y te arriesgas a perder millones, o pones en marcha un plan diferente?

O bien tienes que subcontratar tus operaciones de marketing, revisar a fondo tu estrategia de marketing digital, o empezar a fabricar productos más aceptables para el mercado. Debe haber suficientes disposiciones logísticas para que tu plan de contingencia sea fácil de ejecutar. Y eso solo ocurre si se da la debida importancia a los planes de emergencia y se planifican de antemano, como una operación de rescate en caso de que las cosas vayan mal.

6. No Tener Fondos de Emergencia

Muchos emprendedores que no se preocupan por los planes de respaldo tampoco guardan fondos para emergencias. Para que un plan de contingencia funcione correctamente, es igualmente importante reservar fondos suficientes para financiar esas soluciones.

Sin fondo de emergencia, un emprendedor se ve forzado a romper sus ahorros. No tener un fondo de emergencia es uno de los errores más costosos al lanzar un negocio.

La puesta en marcha de un negocio suele implicar grandes sumas de dinero. Es posible que no hayas puesto tu propio dinero en el proyecto, o quizás hayas obtenido financiación de bancos u otras instituciones financieras.

Esa decisión —autofinanciar el negocio o buscar inversores— marca el margen real que tendrás para absorber imprevistos. En tales circunstancias, una gestión poco profesional de tus asuntos financieros podría acarrearte pérdidas, lo que a su vez podría impedirte obtener ayuda monetaria de estas instituciones en el futuro.

Disponer de fondos de emergencia también puede ayudar a absorber el impacto de clientes que han incumplido sus pagos, o las pérdidas sufridas por existencias dañadas o desaparecidas, hasta que el flujo de ingresos se estabilice y dé estabilidad a la empresa.

Errores en la Ejecución Diaria

Con plan o sin plan, el verdadero filtro empieza el día que abres. Aquí es donde se ven los errores que ningún business plan refleja.

Emprendedor sobrecargado intentando ejecutar todas las tareas del negocio por sí mismo
El cuello de botella número uno en la ejecución diaria: una sola persona haciendo el trabajo de cinco.

7. Hacerlo Todo Tú Mismo

Al inicio, muchos emprendedores están convencidos de que solo ellos saben cómo hacerlo todo correctamente. Con frecuencia el dueño del negocio recibe simultáneamente los pedidos, maneja las redes sociales y se encarga de la entrega. El resultado: agotamiento y errores que llevan a pérdidas.

Una de las condiciones clave del éxito es la habilidad de armar un equipo capaz de trabajar. Sin ayudantes confiables, incluso un negocio pequeño se vuelve difícil de sostener cuando todo recae en una sola persona. Por eso, incluso si antes no habías tenido experiencia en la búsqueda de empleados y gestión de equipo, es necesario aprender a construir y contratar un buen equipo desde el principio.

Al liberarte de las tareas rutinarias, podrás concentrarte en el desarrollo del negocio.

8. No Llevar Registro de Documentos Primarios

Un consejo corto pero importante: los contratos con proveedores, recibos y notas de remisión deben guardarse cuidadosamente. En primer lugar, su ausencia en una serie de casos conlleva la imposición de una multa. En segundo lugar, sin documentos que lo confirmen, al propio emprendedor le es difícil orientarse en los gastos que ocurrieron incluso en un pasado cercano. Como resultado, evaluar la ganancia real será difícil.

9. Ignorar a la Competencia

Prácticamente en cualquier negocio tendrás competidores, y además ellos llegaron a ese nicho antes. Pero también hay una buena noticia: la presencia incluso de una gran cantidad de competidores no es una sentencia para una idea de negocio realmente buena. Lo principal no es ignorar a los que trabajan contigo en el mismo nicho, sino al contrario: seguir atentamente su actividad. Es una fuente de información verdaderamente valiosa.

Vi una vez a un abogado experimentado, con una práctica sólida en acompañamiento de negocios, decidirse a abrir su propia firma jurídica. Tenía años de práctica, una dirección demandada y el deseo de dejar el empleo dependiente. Pero le esperaba una decepción: la causa principal de la ausencia de clientes resultó ser el costo excesivo de sus servicios. Solo después del lanzamiento del negocio quedó claro que los competidores ofrecen servicios análogos a precios más accesibles.

Trata de entender la estrategia de los competidores y estar dos pasos adelante. Y además, se puede aprender mucho de ellos: para un emprendedor que arranca cada competidor es un caso que ayuda a averiguar cómo avanzar en la dirección correcta.

10. No Diferenciar Dinero Personal del Dinero del Negocio

El primer ingreso a menudo provoca el deseo de gastar ese dinero ‘en ti’: ideaste una buena idea, la realizaste e incluso ganaste dinero. Parece un motivo digno para premiarte con una compra costosa.

Tal enfoque es uno de los errores más comunes de los emprendedores principiantes, y lleva a la formación de deudas y faltantes de caja. No menos peligrosa es la situación cuando el emprendedor toma constantemente dinero para el negocio de sus fondos propios destinados a otros fines.

Para que el negocio sea sostenible, es necesario desde el principio diferenciar claramente el dinero del negocio y los fondos personales. Decidir cuántas cuentas bancarias tener y separarlas por función es uno de los pasos más simples que evitan este error. A ti mismo puedes asignarte un porcentaje determinado de las ganancias o un sueldo fijo. De todos los errores de esta lista, este es el que más he visto repetirse en negocios pequeños que parecían ir bien y de pronto se quedaron sin caja.

Y hay un costado que muchos emprendedores subestiman: separar las finanzas del negocio de las personales no solo facilita la sostenibilidad operativa, también pesa en lo fiscal y contable. Mezclar cuentas suele complicar deducciones legítimas, dificulta acreditar gastos del negocio y enreda la relación con bancos e instituciones cuando llega el momento de pedir financiación.

Los estudios sobre factores de fracaso empresarial en Latinoamérica señalan que la falta de utilidades es la causa más citada de cierre, y la mezcla de cuentas dificulta detectarla a tiempo. Las consecuencias exactas dependen de tu jurisdicción, pero en cualquier marco fiscal el orden ahorra dinero y dolores de cabeza.

Errores de Mentalidad y Gestión Personal

Los últimos cinco errores no se ven en los números. Se ven en cómo respondes el día que algo falla.

11. Obsesionarse con Resultados Inmediatos

Por lo general, los emprendedores se preocupan demasiado por obtener resultados inmediatos, en lugar de establecer correctamente los fundamentos de su negocio. Muchos creen en los resultados a corto plazo. Para ellos, el rendimiento inicial es lo más importante y miden el rendimiento en términos de puro beneficio. Y al hacerlo, pasan por alto los hechos elementales de dirigir un negocio con éxito.

Para cualquier tipo de negocio, hace falta una buena base que incluya el tipo adecuado de infraestructura y la capacidad de aplicar las estrategias que se prepararon antes del inicio de la empresa. Centrarse demasiado y con demasiada intensidad en los resultados basados en los beneficios obstaculiza el crecimiento de las nuevas empresas antes incluso de que despeguen.

12. Inestabilidad Estratégica

Lo mejor de los emprendedores en fase inicial es su voluntad de seguir adelante con sus planes. Lo dan todo para que el plan funcione a la perfección, pero en cuanto se enfrentan a un obstáculo, algunos vacilan y empiezan a plantearse el proceso de otra manera.

Cada nueva empresa trabaja en torno a una estrategia planificada. El enfoque puede ser un poco diferente en cada caso, pero es importante que el emprendedor se adhiera al enfoque elegido. Cambiar de enfoque demasiado pronto puede generar confusión y dejar al emprendedor colgado entre dos posibles caminos de una solución sin final a la vista.

Pero también puede ser una decisión legítima si está respaldada por datos reales del mercado y métricas claras del negocio. Aprender a diferenciar cuándo persistir con un método y cuándo cambiarlo con criterio es una de las habilidades más valiosas que un emprendedor desarrolla en sus primeros años.

Una mentalidad tan voluble suele hablar del nivel de preparación del emprendedor: no haber hecho los deberes antes de lanzarse al negocio.

Cambiar de método demasiado pronto suele frenar el crecimiento, porque hay que empezar a aprender sobre el nuevo método antes de ponerlo en práctica. Dale tiempo a tus métodos, o esfuérzate un poco más, y puede que obtengas los resultados que deseas.

13. Reaccionar Emocionalmente a los Fracasos

Reaccionar emocionalmente al primer revés es una de las causas del fracaso del emprendedor más subestimadas, y casi siempre lleva a cerrar negocios que aún tenían margen de recuperación.

Los momentos negativos —desde el retraso de una entrega hasta competidores deshonestos— son un componente integrante del negocio. La práctica muestra que muchos emprendedores toman la decisión de cerrar el negocio precisamente cuando surgen las primeras dificultades. Esa decisión, en la mayoría de los casos, te aleja del aprendizaje que necesitas.

El análisis de proyectos que cerraron en el primer año de trabajo permite identificar la siguiente tendencia: la introducción de cambios en la estrategia y la implementación de nuevas herramientas habrían salvado al negocio, pero por algunas razones esto no se hizo.

Al mismo tiempo, la mayor parte de las deficiencias se pueden convertir en una experiencia valiosa y, sobre esa base, realizar una modernización. El perfil GEM sobre actividad emprendedora en Perú confirma este patrón regional: alta intención de emprender junto con tasas de discontinuidad temprana por encima de la media.

Este es probablemente el más subestimado de los 15 errores. Cerrar pronto se siente como decisión madura cuando en realidad muchas veces es huida, y lidiar con el fracaso del primer negocio requiere otro tipo de músculo que el de seguir adelante.

14. Dejarse Llevar por Demasiadas Opiniones

Si tienes un negocio recién lanzado, tanto si recibes consejos no solicitados de personas de buena voluntad —amigos y familiares con mentalidad empresarial— como si buscas proactivamente las respuestas que necesitas por tu cuenta, ten cuidado con dejarte abrumar por demasiadas opiniones encontradas.

Contar con demasiadas personas que ofrecen sugerencias diferentes puede generar mucha confusión, lo que provoca mucha indecisión en el emprendedor principiante. Eso es malo sobre todo cuando hay que tomar una decisión difícil. Cuando hay muchas opiniones que pesan en tu mente, puedes acabar tomando decisiones impulsivas, y rara vez son las mejores para un negocio que apenas arranca.

Las decisiones empresariales pueden tomarse en parte por instinto y en parte por conocimiento, pero el conocimiento no se obtiene simplemente escuchando las sugerencias de todo el mundo. A veces es mucho mejor y más fácil aprender experimentándolo uno mismo.

Alternativamente, puede ser una buena idea contar con socios comerciales experimentados en los que puedas confiar. Pueden ayudarte a evitar errores básicos en la gestión diaria. Velarán por los intereses de la empresa y no te aconsejarán acciones que puedan provocar su caída prematura.

Otra opción es buscar un consultor con conocimiento del mercado actual que estudie tu plan antes del lanzamiento.

15. No Reflexionar sobre tu Eficiencia Personal

El día de un emprendedor que recién arranca suele estar completamente cargado, sin embargo, el resultado con frecuencia tiende a cero. ¿Por qué sucede así? Te distraes con facilidad y gastas mucho tiempo en la resolución de tareas poco importantes. No se puede olvidar que el éxito en el negocio no es solo una buena idea, sino también la realización correcta de lo planeado.

Determina las tareas prioritarias y concéntrate en ellas. Elegir durante varios días el diseño de los recuerdos corporativos cuando no está listo el producto principal, definitivamente no es la mejor decisión. Distribuye el tiempo de tal manera que hagas lo máximo con menos costos. Y, por supuesto, no olvides la motivación: sin ella perderás rápidamente el interés en el negocio.

Cómo Evitar Estos Errores Desde el Día Uno

Estos 15 errores no son una lista para memorizar. Son un mapa para revisar antes de cada decisión importante.

La mayor parte de las deficiencias se pueden convertir en una experiencia valiosa y, sobre esa base, realizar una modernización del negocio. Lo que diferencia a los emprendedores que sobreviven al primer año no es la ausencia de errores, sino la velocidad con la que los detectan y corrigen.

Si revisas con honestidad los 15 puntos y solo te identificas con dos o tres, vas bien. Si te identificas con la mitad o más, no te asustes: es un buen punto de partida para corregir antes de que el costo se acumule.

Hay listas más cortas circulando por ahí —los 10 errores del emprendedor más típicos, los siete pecados capitales—, pero al final todas apuntan a lo mismo: los errores que cometen los emprendedores son patrones repetidos, no fatalidades.

Y si te interesa el ángulo más actitudinal de los errores —los vicios mentales que hunden negocios sólidos sobre el papel—, conviene revisar también los 7 pecados capitales del emprendedor.

Si lo que buscas es la cara opuesta —qué hacer en lugar de qué evitar—, vale la pena leer los principios que toda startup debe seguir.

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